Another Year (Mike Leigh, 2010)

El cine ha encontrado la manera de ser otro mundo, su propio mundo, es normal pensar en sucesos que sólo pasarían en las películas o que hay ciertos personajes en la vida real que bien parecen sacados de una película; Mike Leigh hace películas con sucesos que pasan en la vida real, con personajes de la vida real.

Confirmación de esto es su última entrega. La cinta abre con un personaje con problemas de salud, probablemente causados por los problemas que tiene en casa, pero sólo sabemos de esta persona los primeros minutos y jamás volvemos a saber nada de ella, ¿no es así la vida? personas van y vienen. Es con esta dinámica con la que se mueve Another Year, donde la enseñanza principal es no aferrarnos a nada, dejar ir y disfrutar, esto lo saben bien Tom y Gerri (estupendos Jim Broadbent y Ruth Sheen), un matrimonio feliz que funciona como sol en el universo del filme, familiares y amigos acuden a ellos por su estabilidad, por su sabiduría, para una plática amena, porque son personas de agradable compañía, y no los culpo, también lo haría yo. Aparentemente no sucede mucho de manera superficial en la cinta, pero Leigh tiene una sensibilidad peculiar para dramatizar conflictos banales, esto lo logra capturar con una elegante dirección en los actores para hacer evidente lo que éstos sienten sin necesidad de palabras, sin exagerar; las miradas juegan un papel importante, como los ojos de Mary (extraordinaria Lesley Manville) que hablan más de lo que quisiera ocultar o la paz en los de Joe (Oliver Maltman), donde Mary se refugia, o la mirada distraída y torpe de Ken (Peter Wight) que no encuentra su lugar en el mundo.

Another Year ofrece una serie de personajes entrañables, nunca en el transcurso de la trama (si es que lo hay) hay resoluciones para ellos, no lo sabremos, ni tampoco tenemos porqué saberlo, el título de la cinta lo advierte, es tan sólo otro año, no todos son iguales, algunos son monótonos, otros llenos de cambios, esto no es culpa del director quien escribió este humano filme, ni de nosotros, simplemente así es la vida.

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Catfish (Henry Joost, Ariel Schulman, 2010)

He aquí uno de los documentales más pertinentes de la era contemporánea: salda una antigua deuda con el tema que lidia y habla por todos los que han vivido una situación similar. ¿Cuál es el tema de Catfish? las relaciones on-line.

Yaniv Schulman, fotógrafo neoyorkino, recibe una pintura inspirada por una fotografía de él publicada en una revista, la pintora en cuestión es Abby, una niña de 8 años quien a partir de ese regalo empieza a enviar más; las obras, no necesariamente extraordinarias, abren cancha para una amistad por Facebook con la pequeña y su familia, y cuando hablo de familia me refiero a sus papás, hermano y hermana, ¿ven hacia dónde va esto?

Así aparece Megan Faccio, una mujer virtualmente de ensueño: modelo, pintora, bailarina, música (guitarrista, pianista y cantante) y con inclinación hacia los animales. Siendo ella pues, de una familia de artistas, era inevitable la curiosidad de Yaniv hacia ella, y cuando ésta fue correspondida, la curiosidad de Ariel (hermano de Yaniv) y Henry, directores de la cinta, también es despertada y deciden documentar la relación; honestamente no creo que la preocupación de hacerlo fue porque los responsables sean cineastas de profesión (ésta es la ópera prima de ambos), ni periodistas con olfato de sabueso para oler el potencial de una buena historia y cazarla, para nada, debe de haber sido porque les resultaba inconcebible que una mujer como Megan pudiera fijarse en alguien como Yaniv, esto nunca es mencionado en la película, claro, pero seamos honestos, ¿no somos así todos los hombres? Si una mujer bien (agréguese el adjetivo que sea) anda con un colega, pensamos en cualquier razón ajena al físico (o muy física) del implicado para contestar la pregunta a esa relación.

Y es en esta -posible- razón tan superflua (incluso hasta ingenua) donde el documental brilla, porque cuando los protagonistas deciden emprender la misión de descubrir quién está al otro lado del monitor, la sorpresa es inevitable…  sorpresa que no quiero arruinar si continúo escribiendo más sobre el desarrollo del filme.

Catfish, contiene la aventura de una road movie y el suspenso es mucho más abrumador que el de muchos thrillers porque sabes que lo que está por venir no es ficción; pero lo que más hace especial esta cinta para mí es su oportunismo, su irrepetible suerte de resolverse completamente en un final que contesta los porqués como si se tratase de un documental hecho por unos verdaderos cineastas o unos sabuesos del periodismo, y el sentimiento con el que el espectador se queda no alivia pero hace reflexionar, ya que todos los que hemos tenido un perfil en una red social ocultamos la realidad en mayor o menor medida, porque lo que las demás personas ven no es realmente nuestro verdadero yo, sino el yo que queremos que ellos vean.

Una sola observación sobre Buried

Si alguna vez eres enterrado vivo, tienes poco tiempo para sobrevivir y tu vida pende de un celular, procura no sostenerlo alrevés, tus captores no podrán escucharte bien, considerando sobre todo que la recepción es pésima bajo tierra, más si tu línea es de telcel.

¿No será más de la mitad?

Fuera de eso, Buried (Rodrigo Cortés, 2010) es una cinta visible, por decir lo menos, un ejercicio fílmico, una clase de cine que enseña que la efectividad de la narrativa reside en los planos.

Lo mejor en el cine del 2010

Tarde pero seguro, aquí están mis películas favoritas del 2010, sin orden de preferencia a excepción del primer y segundo lugar.

1. Inside Job (Charles Ferguson)

Extraordinario documental de lúcida grandilocuencia en donde se expone sin reparo las razones de la caída económica del 2008. Desde que Peter Joseph puso en evidencia lo fraudulento que es el sistema económico desde su construcción en Zeitgeist Addendum (2008) ha habido una serie de documentales que contribuyen a la causa (Freakonomics, The American Dream, Capitalism: A love story, etc.), pero lo que hace excepcional a Inside Job es su ferocidad para cazar a los culpables; este documental es lo más cercano que ha habido y habrá a un juicio contra los responsables que por ambición han despojado a tantas personas de lo que es vivir una vida digna. Si Joseph cavó el hoyo, Ferguson cerró el ataud.

2. The Ghost Writer (Roman Polanksi)

Intenso thriller que desde sus primeros 10 minutos me atrapó con emoción y no me decepcionó en su cierre, al contrario, la trama es un caudaloso río que te lleva sin pedir permiso hasta su potente cascada. Como cualquier emocionante paseo, te encontrarás comprando un segundo boleto para volver a abordar.

3. Inception (Christopher Nolan)

Tengo que admitirlo, tengo un talón de aquiles con las heist movies y las cintas que su temática son los sueños (obligado a ver: Waking Life o Paprika), entonces dicho esto, si sacamos cuentas: Nolan + sueños + robo = receta para salivar antes de que te sirvan el platillo.

4. Madeo (Joon-ho Bong)

¿Has conocido personas que no tienen ni una pizca de idea del mundo y cómo funciona la sociedad, padres que no se han dado cuenta que la vida los  ha arrebasado hace mucho tiempo? En esta cinta es el caso de  una Madre (traducción del título) que a su propio razonamiento lucha casi instintivamente por sacar a su hijo (que tampoco está muy completo que digamos, tal palo tal astilla…) que ha sido acusado de cometer un homicidio. Desde la escena de apertura, sin palabra alguna, conocemos mucho o todo sobre este personaje interpretado por Hye-ja Kim quien fácilmente se lleva la actuación femenina más memorable del 2010.

5. The Social Network (David Fincher)

El cine produce sociedad/la sociedad produce cine y esta cinta nos dice en qué punto de la historia estamos.

6. Never Let Me Go (Mark Romanek)

No es ningún secreto que soy un fan de Romanek y su última película es una fantasmagórica melodía que se queda en tu cabeza resonando por mucho tiempo.

 

 

7. Exit Through The Gift Shop (Banksy)

Nunca sabremos si este documental es otra broma jugada por el artista graffitero Banksy ya que en éste el documentalista aparente (Mr. Brain Wash) se vuelve el objeto de estudio, convirtiéndose así en una meta-película que plantea -de nuevo- la eterna pregunta: ¿Qué es el arte?

 

8. The American (Anton Corbijn)

Moderno western con tintes de cine noir y de hermosa cinematografía que muestra a un estoico y memorable George Clooney

9. The Two Escobars (Jeff y Michael Zimbalist)

Ni tenía idea que ESPN realizaba documentales tan buenos, no tenía idea porque me importa un bledo los deportes pero ver la derramada pasión con la que los colombianos vivieron su época de oro del futbol, es decir, cuando Andrés Escobar, futbolista que vivió y murió por el soccer y el narcotraficante Pablo Escobar estaban en el mapa, fue inevitable no ser contagiado por esa fuerza que logró genuinamente emocionarme, así de bueno es este documental.

10. Scott Pilgrim  Vs The World (Edgar Wright)

Al fin, la carta de amor más dulce (¿o la única?) para el mundo de los videojuegos.

11. How I Ended This Summer (Aleksei Popogrebsky)

La cinta ganadora del título de mejor película del Chicago International Film Festival, es un microscopio que estudia lo inestable y complejo que es el humano cuando éste está en duda. Lo que muchos encontraron en Winter’s Bone (Debra Granik), yo lo encontré aquí en abundancia.

12. Toy Story 3 (Lee Unkrich)

Pixar no sabe fallar, punto.

13, Enter The Void (Gaspar Noé)

Superbo manejo de cámara que nos lleva de la mano volando (literalmente) por las calles de Tokio y el mundo de las drogas. Un viaje intoxicante y ácido que sólo Gaspard Noé podía contar mejor.

 

14. Un Prophète (Jacques Audiard)

Película que cuenta la historia de Malik, un chinga-quedito que  estando dentro de la cárcel y siendo un don nadie, construye su propio imperio con paciencia. Una cinta gángster bastante sólida.

15. Shutter Island (Martin Scorsese)

Eres un malagradecido si no le das las gracias a Scorsese por continuar haciendo cine.


You will meet a tall dark stranger (Woody Allen, 2010)

Al parecer por el resto de la filmografía de Woody Allen pensaremos: extraño al Allen de antes. En su última película uno sale de la sala pensando lo anterior y quizá con la alarma de ser testigo de la inevitable caída de un  clásico, ¿pueden los clásicos desgastarse? Tendré que pensar eso…

 

En fin, la trama de You will meet a tall dark stranger es muy allenezca: narrador contando las aventuras y desventuras de cada uno de los personajes, repitiendo el patrón de su anterior Vicky Cristina Barcelona, los personajes se hunden en una caída de espiral, resultado de las decisiones de éstos que son asediados por el hastío y monotonía de sus vidas; el problema con este filme es que el viejo Woody empuja los límites y la película se alarga haciendo perder rumbo al cierre el interés de la audiencia, como quien le da mucha cuerda a un papalote y al final se le va de las manos, un bonito papalote que es una lástima haberlo perdido, pero que se pudo haber evitado si no se caía en el engolocinamiento.

 

¡Ah! y mencioné que todo esto está fundamentado en una sola frase de Shakespeare? Cuidado Woody Allen, tomando eso como fundamento y reciclando ideas terminarás siendo Chespirito, pensándolo bien, sí, los clásicos pueden desgastarse…

Never let me go (Mark Romanek, 2010)

Después de ocho años de haber realizado la subestimada One Hour Photo, Mark Romanek está de vuelta con Never let me go, adaptación de la novela publicitada como la mejor de la década, Donors, del autor Kazuo Ishiguro. El craft de la película es una reiteración de que Romanek es un maestro de la cámara y dominante de cualquier reto, encontramos aquí una sobriedad nunca antes vista en sus trabajos anteriores, es decir, sus videos musicales, en los cuales firmó un estilo afiladamente fino y perversamente intuitivo (como los videos de Nine Inch Nails), opuesto a eso, en esta película sube a la pantalla un trabajo mucho más sutil para una historia fragilmente sutil, la cual se balancea en la cuerda floja y podrá para muchos espectadores caer en la simpleza.

La medicina ha llegado a su cumbre y la mayoría de las enfermedades son controladas, la cría de humanos como donadores de órganos ha permitido que la expectativa de vida se alce; solución fallida, como han sido la mayoría de las soluciones de la ciencia medicinal (en vez de curar parálisis inventan muletas), el sacrificio de humanos para dar vida a otros, olvidándose de cualquier simpatía hacia estos donadores es el mejor remedio con el que se cuenta.

Con esta base, contar la historia de Kathy (Carey Mulligan, excelente), Tommy (Andrew Garfield) y Ruth (Keira Knightley) es una vía rápida hacia el drama, porque si algo es peor que desaprovechar las oportunidades, es saber que no las tendrás jamás, y es de esta manera que la trama o se respeta o se juzga de chantajista o se agradece a los personajes por haber donado sus historias, su intimidad, sus sentimientos y su honestidad para que Mark Romanek estuviera de regreso a las salas del cine.

Apuntes sobre Scott Pilgrim vs. The World

1.  Sí, esta película hará sentir a muchas personas viejas, desfasadas y relegadas, pero éstas son las mismas que al momento de aparecer el Nintendo (NES) nunca se acercaron a conocer y renegaron: ¡esas son chavaladas! Exacto, Scott Pilgrim Vs The World es un gadget fílmico para los que han logrado seguir el paso.

2. Aun dicho lo dicho en el punto anterior, la cinta se puede apreciar por sus explosiones coloridas de celuloide, la ejecución del director en algunas de las peleas desarrolladas en la cinta (esa con Lucas Lee) son hechas con una habilidad del más ávido videojugador, no hay descanso para los ojos en ningún momento.

3. Sin embargo, la dirección de Edgar Wright se siente torpe y en unas veces un tanto apresurado, nada comparado con los planos secuencias hechos en Shaun of the dead o la brillantísima edición juguetona en la escena de la muerte de George Merchant de Hot Fuzz. ¿Se habrá sentido confundido como la persona que le ponen el volante en el lado izquierdo del auto cuando toda su vida ha manejado del lado derecho?

4. Pero al final, por fin Wright ha podido brillar sin la cooperación de sus compinches Simon Pegg y Nick Frost, es un acto saludable que a la larga lo agradeceremos todos, siempre y cuando no vuelva a contratar a Michael Cera.